RAP Caribe avanza en el Plan Caribe Energético con 49 iniciativas concretas

La transición energética en Colombia no es solo una necesidad ambiental, es una oportunidad histórica para redefinir el desarrollo económico y la seguridad energética del país. Y en ese proceso, la Región Caribe no es un actor más: es el eje estratégico sobre el cual puede construirse un sistema energético más limpio, confiable y competitivo. 

El pasado 26 de mayo, en Barranquilla, se llevo a cabo la tercera Mesa Energética del Caribe, liderada por RAP Caribe. Con la participación de representantes del sector público, sector privado, generadores, operadores, gremios, entidades de control y regulación, y el respaldo académico de Asiesca en donde quedó definida la hoja de ruta que debe tener en cuenta el próximo gobierno nacional sobre el futuro energético de la región.

El Caribe tiene lo que Colombia necesita

El Caribe colombiano concentra cerca del 80% del potencial solar y eólico del país. Esta ventaja significa que la transformación de la matriz energética nacional depende, en gran medida, de lo que ocurra en este territorio.

La región registra niveles de radiación solar superiores al promedio global, con una disponibilidad diaria cercana a los 4,5 kWh/m², concentrada en los departamentos del caribe. En materia eólica, La Guajira es protagonista de la transición energética: sus vientos constantes superan los 9 m/s, más del doble del promedio mundial, y el Caribe colombiano concentra un enorme potencial eólico costa afuera. Solo el potencial offshore desarrollable del país se estima en 50 GW, equivalente a más del doble de la capacidad instalada actual de Colombia.

El reto: convertir potencial en energía real

Colombia enfrenta una paradoja estructural, cuenta con uno de los mayores potenciales renovables de América Latina, pero su materialización ha sido limitada. El desafío no es la disponibilidad del recurso, es la capacidad de convertirlo en energía efectiva.

Los retrasos en infraestructura de transmisión, los procesos de conexión y las condiciones regulatorias han generado cuellos de botella que hoy limitan la transición. A esto se suma una realidad que no se puede ignorar: el Caribe concentra el 40% de la pobreza energética y el 92% de la subnormalidad eléctrica de Colombia. 

Es por esto que la transición energética en el Caribe no es opcional. Es urgente. Y es exactamente lo que la Mesa Energética del Caribe viene construyendo desde enero de 2026.

49 iniciativas para transformar el sistema energético del Caribe

El resultado de cinco meses de trabajo son 49 iniciativas priorizadas en seis líneas estratégicas: generación y abastecimiento, almacenamiento energético, transmisión y distribución, sostenibilidad del servicio, energía para la competitividad y gobernanza territorial.

Estas iniciativas se organizaron en cuatro horizontes temporales: acciones inmediatas para los primeros 100 días de gobierno, acciones de corto plazo en los seis meses siguientes, acciones de mediano plazo en la mitad del período y acciones de largo plazo desde 2029 en adelante.

Según Jesús Pérez, gerente de RAP Caribe, este proceso representa un ejercicio conjunto de todos los actores para lograr soluciones integrales. «Lo importante es que el próximo gobierno tenga una hoja de ruta concertada con la región y que la Mesa Energética sea el organismo consultor para ejecutar las acciones con base en el documento elaborado por sus miembros», explicó Pérez.

Más que energía: una plataforma de desarrollo regional

La transición energética en el Caribe representa una oportunidad de transformación productiva que va mucho más allá de producir electricidad. La región tiene el potencial de consolidarse como un hub energético e industrial, impulsando nuevas cadenas de valor como el hidrógeno verde, la petroquímica sostenible, la agroindustria tecnificada y los servicios energéticos avanzados.

La visión al 2036 proyecta una capacidad de generación instalada de 14 GW, compuesta por un 52% de energía solar, un 18% eólica y un 28% de gas natural offshore. Con esa matriz, el Caribe no solo garantiza su propia seguridad energética, sino que exporta excedentes a Centroamérica.

Una transición justa y construida desde el territorio

La RAP Caribe entiende que esta transición debe ser justa. No basta con producir energía limpia si esa energía no llega a quien más la necesita. Además, esta transición no puede seguir siendo diseñada desde el centro del país. Debe construirse desde el territorio, con quienes conocen el sistema, viven sus consecuencias y tienen la capacidad de ejecutar soluciones reales.

El momento del Caribe
El 12 de junio, en el marco de la Feria Nacional de Ganadería de Montería, la RAP Caribe presentará oficialmente el Plan Energético del Caribe ante el país y el próximo Gobierno Nacional. Una hoja de ruta de 49 iniciativas concretas, construidas colectivamente desde el territorio, con la voz de todos los sectores.

Desde la RAP Caribe seguimos construyendo, articulando y trabajando para que esa solución sea una realidad para los 7 departamentos y para todo el país. 

Comunicaciones RAP Caribe

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